Siguemee

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lo que fue mi vicio



No sé qué pasa. No sé si he olvidado o si simplemente sigo metida en una burbuja, auto convenciéndome de que ya todo acabó, de que ya no queda nada por mi parte. De que puedo seguir adelante sin esa persona que mi hizo tan feliz. Con la que conocí la verdadera  felicidad.
No sé muy bien lo que me pasa. Siento que llegan personas nuevas a mi vida pero…  ¿porqué otras que quiero que se vayan… no se van? Y siguen ahí… haciéndome feliz mientras a la vez me hacen morir al sumergirme en los recuerdos que quedaron atrás.  Supuestamente olvidados.
No sé muy bien este sentimiento, ya que ni yo quiero volver a ese atrás, que aunque tan feliz me llegó a ser, más sufrimiento me hará pasar.
Las cosas cuando se les pone fin son para no volver atrás. No actuar como una especie de droga. Que prometo dejarla y en cuanto me la ofrecen vuelvo  a caer sin ni siquiera darme cuenta. Y cuando caigo… ya estoy metida en el vicio.

Pero todos en esta vida nos cansamos de algo. Uno se puede cansar de seguir con la misma persona. Otro, sin embargo, se puede cansar de seguir sufriendo por esa persona.
y ahí es cuando paras. y te das cuenta que ya no te queda tiempo y comienzas a irte par no volver a mirar hacia atrás.

domingo, 11 de agosto de 2013

Mas curioso que el amor.


Gracias. Gracias a esos amigos que siempre han estado a mi lado. Que me han aconsejado y me han pedido consejos.
Persona que conoces en un lugar, a una hora en un momento determinado. Muy muy determinado. Bastante diría yo. Quizás a dos metros sobre el suelo.
Un amigo al que conoces entre tanta gente de un momento a otro. Un amigo que presta mas atención por ti que muchos otros.

Una noche estaba con mis amigos en un parque. No estábamos solos, había algunos tíos bebiendo en la zona de arriba. Y otros chavales en sus mundos. En este caso saltando. Lo llamado parkou. 
Es gracioso que me encontrara en un columpio. Mire el cielo. Y antes de darme cuenta ya estaba cayendo. En esas milésimas de segundos muchos no se dan cuenta, no se fijan o ya comienzan a asustarse. Pero puede haber otro que entre saltos y risas se de la vuelta y su única forma de conocerme fuese en el cielo. Curioso. 
Curioso que la gente se comience a cachondear. Que empiecen con las bromas. Pero ya todo estuvo hecho. Ya la espalda la tenia destrozada. Ya las lagrimas cayendo por mi mejilla. Pero lo mejor ya haber conocido a un buen amigo. Que si, me conoció de una manera bastante peculiar pero es quizás lo que me hizo ser especial en ese momentos. Mis torpezas. 
Porque no solo es especial la forma de encontrar el amor. 
La amistad puede ser mucho mas curiosa y divertida.
¿No?

viernes, 7 de junio de 2013

Aprende tu también.


Y va otra hoja arrancada del calendario, octubre a diciembre. Enero, febrero… junio… ¿y ahora qué? ya nada. Ya solo nos queda ir tachando día a día. Ver pasar las semanas, recordando aquellos meses entre abrazos, besos y conversaciones hasta altas horas de la noche. Ver pasar los años, recordando aquel primer cruce de miradas, aquellas pasadas sonrisas inocentes. Sonrisas con ganas de soñar, miradas que pedía a grito ser parte de la vida del otro, conversaciones sin sentido. Daba igual el tema. Lo importante era el simple hecho de hablar. Un “Hola, ¿cómo estás?” hasta un “Ya me tengo que ir”

Te das cuenta de que todo va cambiando o de que todo ya cambió cuando esa persona ya no aparece en esas fotos, cuando ese chat en el que antes se colapsaba ya no tiene absolutamente nada, cuando ya no ves en el móvil aquellas llamadas perdidas de las quedadas con ella en la que llegabas tarde por no saber que ponerte para gustarla.

Ya todo se perdió, nada significa nada. Un besos en la mejilla antes era mariposas en el estómago... ahora mil besos al día es como un cariño entre hermanos. Lo que antes un abrazo te era esas sensación de nerviosismo ahora es abrazo lleno de amistad. Lo que antes era un “Hola amor” que te sacaba la sonrisa más grande que una persona podía sacarte, ahora es un “Hola” y este mismo “Hola” es el que se te hace insignificante, ya que no pides más. No quieres más nada, porque así eres feliz. Tanto tú como ella.

El destino no os quiso juntos. Pero si quiso que juntos supierais que era el amar de verdad.

No llores por aquello que terminó. Sonríe por aquello que sucedió. Eso hace ella. Y créeme a aprendido a ser feliz.

lunes, 27 de mayo de 2013

Yo también quiero



Todo esto me es un mundo. Un mundo nuevo. Sin preocupaciones. Sin personas con corazón. Personas que no sufren por otros. Gente que con tan solo "EY, DONDE ESTAS, VOY PA YA" ya son felices... y... ¿por qué no juego yo también a desaparecer de la realidad?
Si... piénsalo... mandarlo todo a la mierda. No mirar atrás. Y lo haces es por tan solo ver los tontos recuerdos que dejas atrás.
Me parece bien. Es una cosa que puede gustar bastante. Un mundo irracional. Donde ni ellas quieren atraparle y donde ellos no pueden hacerlas daño.
Yo quiero jugar. Ya jugué una vez y te recuerdo que era yo la que iba ganando.

jueves, 23 de mayo de 2013

Mi última nota

Nunca le dejes. El nunca te dejó a ti.

Ya era la hora. Estaba muy nerviosa, demasiado diría yo. No podía morderme las uñas ya que no me lo permitía la última capa de brillo que le dieron a mi manicura. Tampoco es que yo tuviese esa costumbre.
Me observé en el espejo. Un último vistazo antes de salir al escenario. Ya comenzaba a escuchar silbidos  aplausos y lo que es peor... escuchar al director decir mi nombre ante el micrófono.
Salí y me senté; no escuchaba nada, absolutamente nada. Cerré los ojos y comencé a tocar. Al inicio de la melodía se comenzaba a abrir el telón. Nerviosa. Ya era tarde. Ya solo podía seguir con los ojos cerrados hasta finalizar mi actuación. Aquellas notas, esa melodía... tantos años y aún, como muchos de mis espectadores, me era increíble el hecho de el cómo me era posible tocar de esa manera. Como expresar mi rabia, mi paz, mi tranquilidad... incluso mis sentimientos más profundos a través del piano.
Lágrima tras lágrima caen por mi mejilla, resbalando por mi cuello y cayendo en las teclas.
Estaba apenada. Sabía que esta sería mi última melodía. Ya no quedaba tiempo, por no decir nada. Poco a poco una presión profunda fue invadiendo mi cuerpo. Dejándome acabar mis últimas notas. Siento mi cuerpo caer, lo último que escucho son los aplausos. Y lo último que ven mis ojos son los colores de los focos ocultándose tras el cierre del telón.

      Y ahí llegó mi vida a su fin. En un fa#